Hoy me encuentro ya en jueves, ayer, día de dualidad: bueno y malo.
Ayer fué un día aleccionador, la serie de acontecimientos que sucedieron me sirven para darme cuenta o confirmarme varios puntos.
1.- Estoy en lo cierto al pensar que no debemos confiar en la gente demasiado rápido. ¿Que cuánto es demasiado rápido? Pues es variable, de acuerdo a nuestro propio concepto y a la persona en quien deseamos depositar nuestra confianza. Para mí muy rápido en general es por ejemplo 3 meses de conocerse.
2.- Cuanto más te apresures a confiarle alguien tu vida, tus secretos, tus anécdotas, más velozmene encontrarás la decepción o la traición.
3.- En general todos somos envidiosos, en un grado u otro pero lo somos, como que el brillo de otros nos nubla la vista, o el anhelo de tener o hacer o ser como lo es el otro nos hace en ocasiones ser un poco mezquinos.
4.- La mayoría de las veces no nos damos cuenta de lo hiriente que pueden llegar a ser nuestras palabra, cuantas veces una "broma" para nosotros resulta en un ofensa para el otro, pero no nos detenemos a pensar, por lo regular somos insensibles.
En esta ocasión hago estos comentarios por mi mala experiencia acontecida, ahora lo digo tranquila, como una meditación, un reflexión, ayer: ofendida, herida y llorando, (llorando, ya tenía siglos sin hacerlo) pero algo bueno deben dejar las malas experiencias, así que espero que estas reflexiones sirvan alguien más. Que tengan buen día y yo también.


