sábado, 20 de septiembre de 2008

De Regreso

Hola, si aunque usted no lo crea estoy de regreso.

Pasé todos estos días en diferentes asuntos: entre el trabajo, las idas a Tlaxcala y el cumpleaños de mi querido sobrino.

En cuanto al trabajo historias tristes que contar y no porque me hayan pasado a mí, sino porque los pacientes o mejor dicho sus padres.

Me han conmovido hasta lo más profundo, me han hecho preguntarme por qué será que a veces nos olvidamos la filantropía y nos enfocamos en el dinero, por qué se te olvida la razón, el objetivo o el motivo principal de un médico, lo siento, sé que hay muchos que no piensan como yo y que ven esta profesión solo como negocio, estudian no por el gusto, no por la vocación, solo por la probabilidades de clientes, de pacientes, de dinero...........

Pero yo no pienso así. Claro pienso que debo vivir de ello y no solo dedicarme al altruismo, lo sé, no soy santa, soy idealista pero no tanto, además por esta forma de pensar se lleva uno sus topes contra la pared porque a veces la gente es malagradecida.

Pero bueno les contaré que he paso los días oyendo historias de muertes por negligencia, otras por ignorancia, atención de partos prretérmino porque el niño viene de cabeza (eso si es una urgencia y sobre todo por la gravedad del caso, jaja), egresos de recién nacidos cianóticos con diagnóstico de sanos (regresando negros), en fin, muchas cosas que suceden por estos y otros lugares.

Mujeres inconformes de pagar un precio justo por el trabajo del médico, porque los médicos solo debemos de cobrar lo mínimo, económico, regalado, como obra de caridad, al fin ya nos recuperaremos por el sacrificio (quien sabe cómo), idignada por pagar más de 20 pesos por una consulta, cómo cobrar 300, 400 o 500 pesos. Y los desvelos, la soledad que hayas vivido, los castigos, los maltratos, el hambre, el estudio, "esos........... esos todos los sufrimos y no por eso cobramos tanto" dicen esas mujeres, ES UN ROBO, si solo se trata de recetar, tan simple como eso.

Cómo pueden ser tantos los contrastes de la vida, cómo pueden haber personas tan injustas con los médicos condenándonos a la hoguera por ladrones o a la miseria por redentores. Y médicos tan injustos con algunos, condenándolos a las patologías o riesgos más graves por su avaricia, ignorancia o su flojera...

No creo que haya justicia en ninguna de estas situaciones, pero cada vez que las veo, oigo, vivo no me queda más que tragar el nudo en mi garganta y aguantar la acidez estomacal y el dolor hepático que me producen.

Y todo por el maldito dinero que tanta falta nos hace a todos y que casi a todos nos cuesta mucho obtener.



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